A solo unos pasos del pueblo, esta finca demuestra con orgullo que el campo productivo puede ser el mejor refugio para la vida. Caminar entre sus guaduales, frutales y orillas del río es sumergirse en una sinfonía de eufonias, colibríes e incas bronceados que conviven en perfecta armonía con el aroma del café fresco. Una ruta serena, familiar y entrañable que te enseña a amar la naturaleza desde el corazón de nuestras tradiciones campesinas.
El recorrido inicia desde el casco urbano de Pijao por una vía veredal hasta llegar a la finca a tan solo 728 metros y posteriormente al río, uno de los elementos fundamentales de su ecosistema. Dentro del predio, los senderos están bien marcados y señalizados, recorriendo comederos para aves, policultivos de café y frutales, corredores biológicos, jardines, guaduales, bosques comestibles, nacimientos de agua y secciones de bosque pionero. Este mosaico de hábitats favorece la presencia de numerosas especies residentes y migratorias.
Según los registros de la plataforma eBird, en esta localidad se han reportado 188 especies de aves, una cifra que evidencia el potencial de los paisajes cafeteros cuando son manejados bajo principios de conservación y restauración ecológica.
Algunas de las especies destacadas que pueden observarse son:










Dificultad: Media baja. Adecuada para personas con condición física básica. El recorrido es de 5 km, mayormente por trocha ancha y con poco desnivel, con algunas irregularidades propias del terreno, Ideal para caminatas tranquilas con
Se recomienda llevar:
Flora del Río invita a descubrir cómo la producción de café y la restauración ecológica pueden convertir una pequeña finca en un refugio para las aves y la biodiversidad, demostrando que la conservación también puede cultivarse desde los paisajes productivos del territorio.
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